¿Contaminamos por descarte?
Con las nuevas políticas energéticas europeas los consumidores de electricidad tienen el poder de escoger: “Como el proveedor tiene la obligación de indicar en las boletas cómo produce la energía, el consumidor puede optar por aquellos proveedores más amigables con el medio ambiente”.
Sin embargo, en Europa y EEUU detectaron un problema. La gente se declara, según múltiples estudios, partidaria de la electricidad verde, incluso está dispuesta a pagar un poco más por ella, pero quienes efectivamente optan por este tipo de electricidad son muy pocos.
Para intentar comprender esta actitud, Daniel Pichert, del departamento para el Desarrollo Humano del Instituto Max Planck, y Konstantinos V. Katsikopoulos, del Massachusetts Institute of Technology, realizaron interesantes estudios y experimentos para descifrar el comportamiento psicológico que hace que la gente actúe así.
La hipótesis de los investigadores es la siguiente: la gente es cliente de un tipo electricidad por descarte. Lo que significa que la mayoría consume la que le “facilita” el la empresa distribuidora, es decir, la proveniente del petróleo o el carbón. Incluso si alguien se cambia de departamento por ejemplo, por descarte se queda con energía “gris”.