La época de los adictos al Apocalipsis


La revista gringa Wired llevó en su portada de septiembre el tema del archi anunciado Apocalipsis. Cambio climático, plagas, hambrunas, gripe aviar, sida, ébola, sequía, la Niña, super volcanes y mega terremotos. El Armagedón está anunciado para las 11.11 de la noche del próximo 21 de diciembre. Ese día la Tierra se alineará con el centro de la Vía Láctea por primera vez en 26 mil años. ¿No será mucha la paranoia?

Texto: Alejandro Pardo


Hace poco hablábamos del libro del historiador Georges Duby titulado “Año 1000, Año 2000. La Huella de Nuestros Miedos”, donde describe los terrores que sentían los europeos hace 1000 años: miedo a los monstruos, a dios y el diablo, a la peste, la hambruna y la guerra. Duby señalaba las similitudes esos tiempos con los actuales, donde las profecías apocalípticas abundan.

Pues bien la revista gringa Wired, en su edición de septiembre, abordó el tema del Apocalipsis. El tema central lo escribió Matt Ridley, doctor en zoología y ex editor de ciencia de la revista “The Economist”.

Ridley cita a los autores del sitio www.2012apocalypse.net, quienes están seguros de que la catástrofe mundial ocurrirá el 21 de diciembre a las 23.11 de la noche, pues ese día acaba el calendario maya y, por cierto, el sol “estará alineado con el centro de la vía láctea por primera vez en 26 mil años”. Un hecho no menor.

Pero Ridley (quien tiene un blog que se llama rationaloptimist.com, de hecho él se describe como un optimista racional) desdramatiza el tema y cita varias declaraciones de hombres, no digamos esotéricos, ni afiebrados, sino que hombres de ciencia que también auguraron un futuro terrible, apocalíptico: el Armagedón mismo. Algunas frases célebres:
Hermanos Limbourg, El Infierno, de Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry, 1410-1411.

* Robert Heilbroner, autor de varios best sellers, dijo en 1974: “El pronóstico para el hombre, creo yo, son dolorosas, difíciles, quizás desesperadas, y la esperanza que queda para el futuro parece muy delgada”.

* Paul Ehrlich, ecologista, autor de best sellers, dijo en 1968: “la batalla para alimentar a la humanidad está perdida. En los 70s (y “en los 80s” agregó más tarde) el mundo sufrirá hambrunas. Cientos de millones de personas morirán de inanición aunque se hagan programas urgentes en contra de esto. Nada puede impedir un aumento sustancial en el número de muertos”.

* Jimmy Carter, ex presidente de EE.UU., dijo en la televisión en 1977: “Es probable que hayamos usado todas las reservas de petróleo del mundo a fines de la próxima década”.

* Y el Boletín de los Científicos Atómicos (Bulletin of the Atomic Scientits) colocó a comienzos de 2012 a un minuto de la Medianoche su reloj que marca el Día del Juicio Final: “La comunidad global está cerca del puto de no retorno en sus esfuerzos por prevenir la catástrofe por los cambios en la atmósfera de la Tierra”.

El escritor Gary Alexander acuñó para el mundo actual la expresión apocahólicos (adictos al Apocalipsis, como trabajólicos, alcohólicos) y las señales para estas personas han sido: las explosiones demográficas, las hambrunas globales, las plagas, las guerras por el agua, el petróleo que se acaba, la escasez de minerales, la cuenta baja de los espermatozoides, el adelgazamiento de la capa de ozono, la lluvia ácida, el invierno nuclear, el efecto 2000 o error del milenio (cuando los computadores iban a colapsar por el cambio de folio), la epidemia de las vacas locas, las abejas asesinas, epidemia de tumores cerebrales por uso de celulares, catástrofes climáticas, el hanta, terremotos y tsunamis, etc.

Esto no significa ser ciegos a catástrofes como lo que ocurre por ejemplo en La Greda, localidad cercana a la refinería de Ventanas. La gente tiene derecho a vivir en un ambiente saludable, o al menos no más contaminado que el que vivimos en las ciudades. O la crisis de la deforestación acelerada del Amazonas. O la depredación ocasionada por diversas industrias sin considerar la opinión de quienes viven en los lugares afectados. Por eso el desafío es buscar el uso racional de los recursos.
El Bosco, Trípico de El Jardín de las Delicias, Infierno (detalle), 1506.
Lo que queremos suscribir en este artículo es que muchas de esas anunciadas catástrofes no sucedieron. Es más, recuerdo un artículo aparecido el año 2006 en el excelente diario inglés “The Independet”, donde pronosticaban 30 mil muertes en Gran Bretaña por efecto de la gripe aviar.

Ridley, el autor del artículo en la revista Wired, evoca los cuatro jinetes del Apocalipsis para decir que hoy los jinetes contemporáneos, no bíblicos, también son cuatro: los químicos (clorofluorocarbonos, lluvia ácida, DDT), las enfermedades (gripe aviar, el SARS, el sida, el ébola, la enfermedad de las vacas locas), la población (sobrepoblación, hambrunas), y recursos (fin del petróleo y escasez de minerales).

En sucesivos artículos haremos una síntesis de estos modernos cuatro jinetes del Apocalipsis, a la luz de lo que escribió Ridley, el optimista racional. 
 

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